Cuando era chiquita, por ahí de los 3 o 4 años si no mal recuerdo, una de mis tías (hermana de mi mamá) me invitaba a su casa de Cocoyoc cada vacaciones de verano y a veces en fines de semana de puente. Su casa como la mayoría de ahí, tenía una gran alberca a la cuál por cierto no me metí si no hasta cumplir como 6 años, me daba mucho miedo ahogarme. Así que bueno, todo el camino yo solo pensaba en la alberca aunque ni me metiera a nadar.
En el camino de la Ciudad de México a Cocoyoc, gozaba de la compañía de mis primos, mi hermana, mi mamá y mi tía, pero yo siempre me iba con un primo en especial, Josué. Con él podía jugar en el camino hacia allá a un montón de cosas pero principalmente a detectar los carros que circulaban en la carretera. La clasificación era sencilla: coche, camión o carcacha, claro que yo no les decía así, yo las nombraba "coche, camon, cacacha". El punto de este juego era adivinar que carro entraba en cada una de las clasificaciones, así podían pasar horas y seguíamos jugando hasta llegar a nuestro destino.
Una vez instalados en la casa hacíamos muchas cosas relajantes y divertidas, al menos yo siempre lo voy a recordar así. Mis primos brincaban a la alberca desde el borde de la ventana de sus cuartos y mi tía siempre me decía que me metiera a la alberca y terminaba metiendo los pies y a pesar de eso, invariablemente me metían a bañar y antes de hacerlo mi primo, del que platiqué arriba agarraba mis pies, los tomaba con sus manos, se los ponía en su nariz y decía "Fuchi, pata, pollo" y a mi me causaba una risa tremenda.
Sin Pies Ni Cabeza
Platicando de la vida, de lo que me acontece, lo que me molesta, lo que me entristece o lo que me pone feliz, pa resumir, lo que quiero compartir.
lunes, 21 de octubre de 2019
viernes, 9 de enero de 2015
Mis deseos para este 2015 a mis fanseses
El año 2014 terminó y comienza por obvias razones el 2015.
Por ahí se dice que los años pares es para sembrar y los nones para cosechar,
es decir, que todo lo que uno hace en los años pares se ve reflejado en los
nones. Ojalá eso sea cierto porque la verdad yo hice y trabajé en muchas cosas
el año pasado. Como muchos ya saben no fue nada fácil pero ese año ya terminó y
eso queda nada más para recordar y aprender lo que se tenga que aprender y
recordar ;)
Este año decreto que será de crecimiento profesional,
solidificación en mis relaciones, menos preocupaciones y más gozadera y por
último decreto saber recibir mucha salud, sí, suena raro pero a veces pareciera
que es hobby estar enfermo, y por mucho que cueste entender, siempre la
responsabilidad recae en uno. También por ahí se dice que el adulto ya no debe
de pedir, debe de querer. Los niños piden porque aún no tienen la madurez para
hacerse su propio camino, los adultos por el contrario sí lo tenemos.
Creo que es un buen año( y de aquí pa´siempre ) saber
recibir, no quejarse, disfrutar y dar las gracias por lo que se tiene y por lo
que no. Por algo no nos cae. Para muchos es importante el dinero, para mi simplemente
quiero tenerlo porque si no no podría hacer las cosas que me gustan, pero si no
implicaran razón monetaria, sería de las últimas cosas que pediría.
Y bueno, quiero desearles un año con muchas experiencias
vividas, eso supongo que incluirán algunas no muy gratas pero de las cuales
aprendan.
Les deseo a todos los que solteros que quieran pareja una pareja que valga la pena y los solteros que no quieren pues una vida muy divertida sin consecuencias temibles.
Les deseo a todos los que solteros que quieran pareja una pareja que valga la pena y los solteros que no quieren pues una vida muy divertida sin consecuencias temibles.
Trabajo para que tengan aunque sea unos pesos y no vivir en
la preocupación. Para aquellos que apenas empezamos pues les deseo lo que
quieran, crecimiento profesional, más sueldo (obvio con sus debidas y
respectivas responsabilidades) una plaza, seguro social, un guardadito y pues
vales de despensa ¿no?
A los que somos dependientes de nuestros padres y nos
gustaría comenzar por lo menos a ahorra, les deseo otra vez dinero suficiente
para poder hacerlo y para los que gustan de estar en su casa pues no más ayuden :)
A mis queridas amigas y amigos más especiales, espero de
corazón poder seguir disfrutando y compartiendo de sus experiencias. Les deseo
buenas reuniones, fiestas y momentos que sepan apreciar.
A todos pues buen sexo, de calidad más que cantidad, pa los
que gustan de y para los que son más mojigatos pues ojalá aprendan a disfrutar
este año con más confianza ;) Responsables de sus consecuencias emocionales y físicas,
buen año de cumplir fantasías.
Y pues obviamente y básicamente lo que llamamos la salú, o
salud porque pues si no la tenemos no mas no podemos lograr ni la mitad de todo
lo que nos deseo.
Los quiero mucho (y los quiero ver triunfar) Un abrazo a
todos los que me leen y a los que no pues no tienen abrazo y … aquí estoy para
que me cuenten chismes porque me gusta saber y no contar, jaja, el colmo de ser
comunicóloga.
Y verán que les diré dentro de un año que, en efecto, tuve
un año con muchas satisfacciones.
viernes, 31 de octubre de 2014
¿GARBANZO DE A LIBRA? (Parte III y última de mi recuperación)
Y así llego a la parte final de
mi recuperación y la mejor. Después de seguir yendo a hacer ejercicio, comenzar
a salir a reuniones y fiestas, lo mejor venía en camino. Primero que nada, mi
hermana llegó de un largo viaje del cual aprendí que aunque estuviera lejos
físicamente siempre está conmigo, no tengo palabras para describir esa
sensación pero así es y, no, no es porque la viera casi diario en Skype, es
porque de alguna manera sabía que estaba conmigo y porque siempre, como ya lo
había dicho, ha sido de mis más grandes motivaciones para estar sonriente, no
más porque sí.
Continuando con la recuperación,
cada vez me sentía más fuerte, comencé a tener pequeñas rutinas y ya más
convencida regresé a la búsqueda de trabajo, mucho más tranquila, mucho más ubicada
en la realidad y deseando que encontrara algo me gustara y que pudiera ver
oportunidad de crecimiento profesional, el sueldo ahora no tenía tanta
importancia, sabía de sobra (después de 7 meses de ir a diferentes entrevistas)
que no ganaría ni la mitad de lo que quisiera, pero eso sí, siempre consiente
de que así se empieza.
En ese inter el desfile de
doctores seguía siendo parte de la rutina, íbamos con uno y con otro hasta que
nos pudieran esclarecer qué rayos padezco o no, digo, después de 16 años de
estar diagnosticada con Lupus la incertidumbre nunca ha sido mi mejor amiga,
así que en esta ocasión, tampoco lo fue y así llegamos con el diagnóstico
final;
El Lupus no se medio tiene, como
me explicó uno de los doctores (nefrólogo) uno no está medio embarazada o no,
así que sí, si tuve detectado en agosto de 1998 y desde noviembre de ese mismo
año ha estado en remisión. Una enfermedad que todos los doctores aseguraron
jamás se iba a “inactivar”, porque sería un error decir que podría desaparecer,
oh sorpresa, ha estado en remisión todo este tiempo.
Y desde ahí vinieron y siguen
llegando, avalancha de buenas noticias :)
A principios de Octubre mi cuñado
me ayudó a buscar trabajo por órdenes de mi hermana, obviamente ;) y cuál es mi
sorpresa que a mitad del mes por fin se juntaron los requisitos pensados, sin
esperar las perlas de la virgen; por lo menos unos pesos más de lo que me
pagaron la última vez, un trabajo cerca de mi casa, con un horario que me deja
toda la tarde libre y lo mejor, me gusta mucho lo que se hace en la empresa y,
tanto el de recursos humanos como mi jefe hicieron mucho énfasis en la oportunidad
de crecimiento profesional. Y creo que el error de todos es pedir demasiado
cuando lo primero que deberíamos hacer es agradecer lo que se nos está dando y
presentando y esta vez así lo hice.
Noticias de salud; han decidido
que ya fue suficiente de 16 años de cortisona, haremos lo posible (sí, los
doctores y especialmente yo como siempre lo he hecho) para que logremos
quitarla definitivamente, tengo un tratamiento mucho menos agresivo y sí, sí
señores, la doctora me explica que SOY UN GARBANZO DE A LIBRA. El Lupus
diagnosticado hace 16 años es de los más agresivos y temidos y aquí estoy,
vivita y coleando, especialmente con una excelente calidad de vida a mi modo de
ver las cosas. Si no he de mentir, diré… claro que no tenía nada claro lo que esa
enfermedad era, creo que me faltó mucho por entender, pero también creo que esa
fue una de las tantas condiciones que me ayudaron a salir adelante. Ahora que
he investigado me siento sumamente feliz de lo que ahora sé, por mí y por mi
familia, me parece que ha sido el mejor regalo de mi vida ¿cuál exactamente? Saber
que todo lo he hecho bien y que para mí vivir desde que tengo 10 años siempre ha
tenido un significado distinto del que tiene la gente que me rodea.
Considero que algo esencial en todo
este proceso fue aceptar mi enfermedad y precisamente no luchar contra ella sino
aprender a vivir con ella, creo que esa paradoja fue la que luchó contra mi
enfermedad y “la venció” si es que así se puede decir.
Los doctores están totalmente
sorprendidos, yo más bien pienso que muchas veces no se nos da crédito a
nosotros los pacientes de todo lo que hacemos, sí pueden culparnos de todo lo
que hacemos mal pero creo que pocos saben dar crédito a lo que hacemos bien.
Como pueden ver, no tengo
palabras exactas para describir lo afortunada que me siento por haber vivido
absolutamente todo lo que he vivido, por todo eso soy quien soy y sinceramente
me caigo re bien.
Bien sabía, y conste que está
escrito, que después de la tempestad viene la calma como dicen en mi pueblo, lo
que yo digo es que de todas las veces que he tenido que echarle muchas ganas
para seguir con mi misma sonrisota ha valido la pena pues siempre que salgo “del
hoyo” (tres veces para ser exacta) he salido cada vez más segura de que me
encanta vivir y pus sí, obvio que
aprendiendo a conocerme cada vez más y cayéndome cada vez mejor.
Así que bueno, esta crisis era
necesaria; estuve más cerca de mi familia que nunca, reafirmé que aunque no
tuviera a mis amigas físicamente ahí estaban sin duda alguna, pedí y me dieron
todos los abrazos que quise, definitivamente mi relación con mi novio creció como
nunca hubiera imaginado y la comunicación, confianza y apoyo que mis papás me
dieron fue indescriptible, y obviamente tuve la mejor noticia; puedo hacer una
vida normal y sí, confieso que lo primero que vino a mi cabeza fue que podré
tener hijos sin tantas broncas de salud, cada quien J
Tons Octubre ha sido,
recuperación al 100%, relación con mi novio mejorada y aumentada, relación con
mis papás mejor que toda mi vida, si tengo calidad de vida ahora la aprecio
como nunca, como muchos desgraciadamente no saben, tengo trabajo y … ESTOY
SUMAMENTE FELIZ.
Gracias especialmente a Diana Elisa, Marilú, Paty,
Mauri, Naty, Saúl, Mamá, Papá, Abuelita Carmita, Alejandra, Jesy, Vero, Lety
Molina, Lety Bueno, Marisela, Yara y a mis periquitos. Si pongo estos nombres
es sencillamente porque ustedes fueron testigos de la transición pero a toda mi
familia que siempre estuvo al pendiente y a mis amigas y amigos, de verdad mil
gracias, ustedes saben quienes son.
jueves, 2 de octubre de 2014
El miedo (Mi recuperación parte II)
Cómo les platicaba en mi escrito
pasado. El miedo fue el principal motivo por el cual no pude recuperarme como
yo hubiera querido de la operación, me causaba llantos al despertar, a medio
día, a media tarde, en la noche, a veces simplemente no podía pensar en otra
cosa que no fuera mi salud y, una vez más, en el miedo que tenía de
absolutamente todo lo que tuviera que ver conmigo.
Entonces mi plan para no pensar
tanto era ingeniar actividades que pudieran distraerme pero no podía
concentrarme en ninguna de ellas, así que sólo contaba los días para ver a mi
prima, casi hermana (nada más porque ella se apellida Bieletto Bueno y yo Bueno Bieletto no lo es ;) ) para poder
estar cerca de ella, abrazarla, que me abrazara mientras lloraba y que o
habláramos mucho o no platicáramos nada. Eso sí, sólo pude concentrarme en tejerle una cobija a mi sobrinito.
También esperaba que fueran días
de ir a casa de mi abuelita para ver a mis tías y familiares y así poder estar
acompañada y llorar y llorar si es que así lo quería. Debido a que el llanto
llegaba hasta en el momento menos esperado como a la hora de comer, o después
de comer o viendo una película o saliendo del baño, simplemente corría con
quien estuviera muy cerca, me abrazaban fuertemente y a veces se pasaba el
miedo, a veces se sentía por unos 15 minutos demasiado intenso y poco a poco se
iba, jamás me había sentido tan apapachada.
Muchos de mis familiares y amigos
me dijeron que era lógico, que había vivido muchas cosas desde niña que no pude expresar o que “fui demasiado
fuerte”. No lo sé, será el sereno (como dice mi familia) pero lo que sí puedo
decir es que jamás me sentí tan apoyada, tan protegida y curiosamente y
paradójicamente tan feliz de contar con todo el cariño de mi familia y amigos,
motivo que me hacía desesperar más porque lo único que quería era estar bien
para mi y para la gente que me rodeaba. Yo veía sus caras de preocupación pero especialmente de impotencia y eso me
hacía recordar que he salido de varias, que esta no me vencería pero … no sabía
para cuando, así que aprendí a recibir el apoyo.
Todos me dijeron que era un
proceso. Ahora sí decidí decirlo a los cuatro vientos (antes no se me ocurría
decir que me sentía triste, enojada o mal) nada de aparentar estar o sentirme bien, estaba mal, estaba
triste. ¡Oh sorpresa!, todos lo entendieron, cada quien a su manera, pero lo
entendieron. Me dijeron que así como era un proceso tenía que ser paciente, y
pues no sé ni de donde saqué la paciencia, tal vez, pensando día a día disfrutar
el siguiente día, no pensaba ni un día más a futuro, vivía la mañana y si
pasaba bien la mañana, pensaba en la tarde y si así era … la noche era la mejor,
entonces así fui, hora a hora, día a día.
Lo peor estaba sucediendo, las
crisis eran las peores, ahora sólo contaba los días para ver a mi hermana. Y
entonces empezó la aventura de los doctores, las mil y un citas, ir uno tras
otro, hacerme análisis y más análisis. Segundas opiniones, terceras y cuartas.
Especialistas por aquí y por allá … no descansábamos, también me desgasté.
Primer doctor: cardiólogo para estabilizarme la presión y la depresión. Doctor que me manda con Reumatóloga
(experta en Lupus), doctor que me manda medicina para la depresión que me calló
como bomba, siguiente día, el peor de toda la recuperación. Medicina rechazada.
Estudios.
Siguiente cita, doctora
Reumatóloga: dos horas de interrogatorio … conclusión: podría no tener Lupus ¿?
Qué!!! ¿De qué diablos me habla? ¿16 años creyendo que pudiera o no tenerlo?
Siguiente cita, psiquiatra: Manda
la pastilla correcta. Las crisis siguen, mi primo está cerca de mi en toda mi recuperación,
el ejercicio también ayuda, me hace compañía mi primo y mi novio. Dos semanas después por fin
siento que saldré de la depresión, que pronto ya no tendré miedo y algo dentro
de mi me dice que viene racha de buenas noticias, las cosas ya no se ven catastrófico, como quien dice, por fin veo luz en el agujero en el que estaba sumida ...
domingo, 7 de septiembre de 2014
Mi Recuperación (Parte I)
Luego de más de un poquito más de
3 meses aquí estoy escribiendo, contándoles como ahora sí “las cosas se están
acomodando”, como dije en el escrito pasado, sabía que pasaría esa fase en que
uno no más no encuentra salida pero, aquí estoy, saliendo del hoyo,
coloquialmente hablando.
He de confesar que han sido los
tres meses más espantosos y al mismo tiempo los tres meses más significativos
en mi vida y nada más por esa sencilla razón que parece no tener mucha lógica
es que quiero compartir los siguientes escritos, así nomás porque me dan ganas
de compartirles mi experiencia, al final eso es lo que nos queda; experiencias.
Desde abril de este año mi salud
no estaba muy bien que digamos, yo estaba estresada buscando trabajo, no
encontrando nada que me convenciera y frustrándome porque no podía hacer todo
lo que supuestamente quería hacer a mis 25 años. Mi presión comenzó a subir, mi
panza no andaba muy tolerante con casi nada y no se diga los dolores de cabeza,
eran totalmente insoportables y por ende preocupantes, y ahí comenzó mi miedo,
miedo a ponerme peor cada vez y algo así sucedió.
Luego de tanto estrés, un dolor
sumamente intenso que creíamos era la panza, luego el apéndice y después hasta
pensamos que pudiera ser el riñón, terminé en el hospital en la sala de
emergencia donde tuvieron que operarme de un quiste que se reventó en uno de
mis ovarios. Me dijeron que me operarían de emergencia, yo escuchaba a los
doctores que estaban seguros que el motivo era el quiste, sin embargo nos
advirtieron que podía ser el apéndice y de ser así me abrirían. Dije que sí, el
dolor era tan insoportable que sólo pensaba en que ya no quería sentirlo. De
pronto creí que todo lo que me sucedió trajo como consecuencia esa operación o
que el motivo del sentirme tan mal era precisamente porque se estaba
avecindando este “problema”, pero no tenía nada que ver una cosa con otra, así
no más ... se me juntó todo.
Camino a la
ambulancia la paramédico fue quien diagnosticó un posible dolor del riñón, yo
me asusté muchísimo pero pensé “después de 16 años que era de alguna manera razonable que regresar al hospital”, aunque la verdad no
quise pensar en eso así que le hice la plática a la paramédico todo el camino.
Después me dijeron que me operarían, jamás tuve tiempo ni de ponerme nerviosa ni de estresarme,
simplemente quería descansar, dormir , ya no vomitar, y parar esos dolores en pocas palabras quería que operaran, ya.
Salí de la operación contenta porque ya había dormido y porque ya no tenía más
dolor, vi a mi familia (papás, tíos y novio) y sin más lloré por la tranquilidad que en ese momento sentí,
sencillamente porque estaban ahí.
Al siguiente día “una medicina”
me puso ansiosa y sólo pude calmarme llorando con mi mamá, y aunque para
algunos sea extraño, no acostumbro a llorar tanto, y así llegó el mal del bueno (es decir, llorar y llorar). Total, salí pronto del hospital, llegué a casita por fin y a disfrutar
del mundial en cama, aunque eso de disfrutar es un decir. Esos días comenzaron
a ser terriblemente preocupantes, que si me subía la presión que si me bajaba,
que si tenía una cosa, que si tenía otra. En fin, la recuperación de la anemia,
más la pérdida de sangre, más la operación misma no ayudaban a mi confianza de ponerme
bien y sin decir agua va … sentí miedo, a todas horas, mañana, noche, miedo de
volver a enfermarme de lo que fuera, ese fue mi primer miedo.
Todo ese tiempo mis papá, mi mamá
y Saúl estuvieron conmigo, cuidándome, apoyándome y sí, consintiéndome en mi
recuperación, pero ¡oh sorpresa!, para todos, vendrían días de llorar
inconsolablemente aparentemente sin razones obvias. Sentía una cosa rarísima,
una angustia constante de que algo malo me pasara, preocupación de regresar al
hospital o ponerme peor, y si eso aumentaba comenzaba a sentir ansias en las
piernas, acto seguido, lloraba inconsolablemente, diciendo que algo me pasaría.
Los días pasaron y ese miedo se hizo más grande, ahora pensaba que moriría
instantáneamente, de la nada y dormir era un suplicio. Dormir en las tardes, al
medio día o en la mañana me era imposible puesto que al quedarme dormida creía
inmediatamente que no despertaría nunca. Sólo quería que llegara la noche para
dormir y no pensar en tantas cosas, curiosamente, la noche no me daba miedo.
Así siguieron pasando los días y
el miedo iba en aumento, obviamente mis papás estaban preocupados y un tanto
desesperados, Saúl un poco más, y yo sin saber explicar qué tenía o por qué
pensaba todo lo que pensaba. De pronto mi psicóloga diagnostica una depresión,
¿una qué? Si yo lo que quería era salir adelante, caminar, volver a tener mi
vida “normal”, salir con mis amigas, buscar trabajo, pasear ¿deprimida yo? No entendía
nada y más me preocupaba. Después comprendí que la palabra depresión la usamos
a la ligera, pensando que es una inmensa tristeza o un constante estado de
llorar, nada que ver, ahora entiendo que la depresión es cosa totalmente
médica. Así como se enferma el estómago, las vías respiratorias, el sistema
inmunológico, así se enferma el sistema nervioso, así se enferma el cerebro,
qué iba yo a saber. Igual nos lo explicaron pero no quería tomar medicina
¿antidepresivos? ¿yo? Pero si no estaba deprimida … la cuestión es que mi
cerebro generaba más serotonina de la que debía y he ahí todas las cosas
extrañas que sentía.
Se sabe muy poco de esto, la
información aún no es la suficiente, se sigue creyendo que uno esta “loco” y
hay casos como el mío que se distingue perfectamente que no es una cuestión
emocional, es mucho más allá de lo que uno pueda controlar, no es cuestión
solamente de echarle ganas, así no funciona esto de las depresiones
diagnosticada por psiquiatría que puede suceder por muchas causas, en mi caso
por tanta acumulación de estrés, y miedo inexpresado de poderme morir desde
antes de que me operaran.
Los pensamientos que generaba mi
cabeza son un tanto indescriptibles por no decir totalmente catastróficos, sí
sentía un dolor en la panza ya pensaba que tal vez eran los intestinos que se
estaban revolcando por dentro o que en cualquier momento me explotarían y
tendrían que llevarme al hospital de nuevo, si me subía la presión pensaba que
tal vez me diera un paro cardiaco a media noche, si me dolía la cabeza creía
que tendría un derrame cerebral, terrible, cosas de ese tipo pensaba todo el
tiempo. Ahora me da un poco de risa, en ese momento era sumamente preocupante,
no existía la lógica en mi entendimiento, no podía comprender que las
recuperaciones son lentas, que mis estudios de sangre salían perfectamente bien
(de hecho mejor de lo que creíamos todos), y entonces mi desesperación era mayor.
De pronto logré separar lo “lógico”
de las sensaciones que me invadían, sabía de sobra que estaba bien y algo
dentro de mi, mi cuerpo mismo (llevó años conociéndolo y reconociéndolo) me
decía que no pasaba absolutamente nada, al contrario, todo estaba perfectamente
bien e iría mejor. Pensaba que siempre he sido positiva, que siempre he salido
adelante, que busco siempre maneras y formas de no tirar la toalla, de no decir
¡ya basta, hasta aquí quiero vivir!, era una ansiedad terrible combinada
obviamente con angustia y desesperación, me daba miedo tener miedo, me daba
miedo enojarme tanto que pudiera hacer alguna estupidez conmigo misma, me daba
miedo pensar que en algún momento ya no quisiera vivir cuando tenía tanto por
qué hacerlo y entonces … aquí me es inevitable hablar de la mejor medicina; el
amor de mi familia, conocidos, amigos y pareja que siempre me tuvieron motivada
a seguir luchando de una manera sobrehumana para separar lo real, lo lógico de
lo que mi mente creaba pero todo ese proceso merece (muy sinceramente) otro escrito, así que por el
momento quiero dejar claro que de no ser por absolutamente todo el amor y apoyo
incondicional de la gente que me quiere, creo que sí hubiera pensado que ya no tenía
sentido seguir. Y es por esto que en definitiva adoro a mi familia y me
felicito por elegir a lo largo de mi vida personas que se han quedado en mi
vida en las buenas, en las malas y en las peores.
martes, 20 de mayo de 2014
ESPERANDO QUE TODO “SE ESTÉ ACOMODANDO” ☺
Es que no es tan fácil escribir
cuando no sé lo que estoy viviendo y sintiendo exactamente día con día. Pienso
que es de pronto el tan famoso síndrome premenstrual y otros días pienso que es
una negatividad que anda rondando por las calles de la ciudad de México y otros
días todo eso se borra y resulta que soy de lo más positiva y entusiasta y,
otros días no más me quedo estática y de pronto resumo todo en; la crisis de
los veintes que hasta ahora, supongo, me está pegando. Y es que son el tipo de
cosas que a todos nos pasan pero que no contamos a todos ni mucho menos hacemos
público, imagínense dejar entrever (a todos tus parientes, amigos y sobretodo personas que andan por ahí
pero que no nos caen tan bien) la
crisis por la cual estamos pasando, ¡obvio no! ¡qué oso! Ese es el problema, no
andamos por la vida gritando a los cuatro vientos cuando estamos en una etapa
de saber qué chingados queremos o qué chingados estamos haciendo, si tomamos
una decisión o mejor otra o cuando ni sabemos qué decisión tomar, mejor
corremos, nos escondemos, lo solucionamos y en todo ese lapso podemos
inventarnos mil actividades o simplemente optamos por decir “bien gracias” a la
famosa pregunta “cómo estas” porque claro, ni modo que digamos; “Pues mira, no
sé como estoy, a veces me encuentro sumamente indecisa y otros días muy
positiva, otros tantos no sé que hacer ni para donde ir ni como moverme y otros
días, los peores, estoy súper negativa pensando que ya todas las oportunidades
se acabaron, pero al final del día siempre estoy haciendo cosas que en realidad
no me llevan a ninguna en específico y pues sinceramente estoy en “un encuentro
conmigo misma” sin hablar mucho conmigo pero estoy entendiendo qué chingados
quiero y como quiero hacer las cosas”. Pues, no ¿verdad? No contestamos todo
eso porque en realidad a veces, así estamos, sin saber la respuesta, justo como
está ahí escrito, unos días totalmente positivos, otros negativos, otros sin
saber qué hacer y otros haciendo todo pero como eso no está bien visto por la
sociedad porque parece ser sinónimo de muchas cosas como; desesperación, enojo,
frustración, mediocridad, sedentarismo, indecisión, inseguridad, depresión (esa
me choca) pues entonces mejor no decimos nada. Pues hoy yo estoy aquí, escribiendo y haciendo “publico” que
estoy en esa etapa, esa etapa que gracias a lo que he vivido, ya he vivido,
curioso pero cierto. Recuerdo haber estado así en dos etapas de mi vida y en esos
momentos creí que jamás iba a salir de ese hoyo de confusión, sentimientos
encontrados y cambios de ánimos camaleónicos, sin embargo salí “del hoyo” ambas
veces y en esas dos ocasiones me fue muy bien al salir, conocí gente que ahora
es sumamente importante en mi vida, tomé decisiones que han definido lo que he
hecho hasta ahora y por lo que me siento orgullosa y feliz pero sobretodo me di
cuenta de lo inteligente que soy cuando especialmente dejo que la paciencia
fluya y sí, así como los libros de autoestima, cuando el optimismo me llega. Salí,
se esclareció el panorama y todo fue muy bello. Si pudiera ponerlo en imágenes
de caricatura seguro saldrían pájaros cantando, un hermoso y radiante sol y yo
bailando entre plantas, árboles, pasto y el rocío del día. Entonces, esas etapas son las que me han
definido como persona y de las que por eso ahora me caigo tan bien. Las viví con
muchísimo estrés, preocupación de no salir, miedo, tal vez terror y sí, una
inmensa tristeza, situaciones que gracias a que ya lo he vivido, el día de hoy las
vivo muchísimo menos dramáticas,
por así decirlo, además de que ahora tengo una pareja a mi lado que además de
amar inmensamente me hace sonreír
todos los días. Ahora estoy en una
crisis controlada, o al menos así me siento. Y pues nada, ahora sólo queda
esperar a que se acomoden mis ideas, seguirme haciendo oportunidades, no
quedarme estática ni hundirme o echarme el clavado a la depresión, tristeza,
frustración, desesperación y/o enojo y entonces sé de sobra que vendrán muchas
buenas oportunidades pero sobretodo claridad en lo que esté haciendo y sintiendo.
Creo que estas etapas son necesarias en la vida, a todos no pasan, no todos lo
decimos ni mucho lo aceptamos “públicamente” pero todos nos identificamos. Sólo espero que el proceso no sea tan largo
y entonces pronto les cuente que todo se “está acomodando”.
sábado, 16 de noviembre de 2013
Feliz, sumamente feliz
Recuerdo que
hace ya tres años, mis compañeros de la universidad y yo nos encontrábamos en
la disyuntiva de qué te elegir para nuestra investigación de tesis. Desde hace
tres años comencé a trabajar en ello sin cambiar de tema, ni mucho menos
votarlo a pesar de todas las adversidades.
Hacer una tesis
¡en qué lio me metí! No me van a dejar mentir las personas que han pasado por
ese estresante, a veces frustrante pero muy satisfactorio camino que, en realidad es una decisión muy
personal más que un trámite más, o u n documento o una “forma de titulación”. Realizar una
investigación con un tema de interés y con el fin, obviamente de tener un
título, es toda una odisea personal, mental y física. ¿Apoco no?
Ya recuerdo
cuando el primer paso era elegir el graaaan tema, cuántas veces no me dijeron
los asesores que estaba mal, que era demasiado, que ese no era el tema, que
delimitara. Puta madre, ¡delimitar!, cómo hacía eso cuando yo lo veo todo como
un todo. Pues nada, me armé de valor y lo hice, comencé a depurar ideas, qué
difícil, pero aún así seguía abarcando demasiado. Peleas con los profesores,
frustración porque todos entendían que mi postura era la contraria me hicieron
volver a decir, puta madre, tengo que volver a empezar, aquí la que no se está
expresando bien soy yo y bueno, a comenzar a estructurar de nuevo, de cero.
Después de tantos dimes y diretes con mis compañeros, amigos y profesores por
fin logré; tener un tema.
Y entonces todo
se vía más fácil, hasta que me pidieron el proyecto, ¿el proyecto, qué va en el
proyecto, qué es un proyecto de tesis? En resumen, y en pocas palabras es
precisamente el resumen de tu tesis, ¿alguien lo explicó de esa manera? No,
nadie. Todos los maestros estaban concentrados en que pudiéramos diferenciar
justificación, planteamiento del problema, metodología, hipótesis. Changos,
debería saberlo, cada quien entendía lo que quería. Por fin lo hice, pero para
eso tuve que leer y leer y leer y decidir la base de mi tesis, la base.
Total, lo hice,
leí y leí y leí y releí, pero la pasé tan bien. En ese lapso hice mi servicio
social en el museo del niño que tanto me gustó y además me pagaban, pa los
taxis, pero me pagaban y, también disfruté c.u. como yo no había podido, tal vez porque no quise hacerlo
antes pues, deben saber que mi facultad está perdida, sí, no aparece en el mapa
de CU pa pronto y entonces ir las islas no es dar unos cuantos pasos.
Pero regresando
a la odisea de mi tesis, para leer me iba a diferentes bibliotecas de cu , a la
central más que otras, y en todo ese lapso de quedarme con tanta información en
mi cerebro, por las tardes comenzaba mi conquista con mi actual novio, así como
divertidas y amenas pláticas con mis amigas que de vez en cuando me acompañaban
a leer o me despertaban si me quedaba dormida.
Pasaron muchos
meses y decidí hacer algo más, trabajar, porque sinceramente no le dedicaba las
24 horas de mi tiempo, vaya ni 10, pero si 8. Y entonces comenzó la tragedia de
escribir, trabajar y tener novio (ah porque obvio conquisté al muchacho, bueno,
el me conquistó a mí y pues ya era mi novio) y sí, fue una tragicomedia más que
tragedia pero esa es otra historia.
Primer y Segundo
capitulo por fin escritos, ya iba un año y medio cuando de pronto ya no podía
avanzar más, mi asesora de tesis se fue de viaje pero me recomendó en un
trabajo de 6 meses que me brindó bastante lana, así que la tesis, pasó a
segundo termino. Ajá si, dirían mis amigos, obvio me la pase estresada,
frustrada, creía que ya nunca iba a avanzar y me quedaría con dos capítulos
corregidos. Ah porque la onda de las correcciones es otro boleto, te entregan
las correcciones luego de meses, muchos meses y pues yo los disfrutaba en CU
verdad, por qué no.
En fin, pasaron
los 6 meses, y por fin llegó la investigación, por fin lo más divertido, claro
que a la hora de escribir el analisis tardé días y días. Y por fin, ahí estaba,
hecha, corregida y sólo faltaba hacer el engorroso y tedioso papeleo. Lo hice,
luego de armarme de total paciencia y casi un año después lo logré. Logré tener
fecha de titulación, padeciendo perseguir a los sinodales que, en algún momento
me dijeron que no podrían ir todos y, bueno, el resultado se conocinó, mi
pastel salió horneado.
He decidido
escibir de ello porque ha sido algo tan satisfactorio para mi, un reto personal
que no tiene cábida de descripción, realmente no se puede expresar en palabras
todos los logros personales que este escrito trae consigo, ni tampoco puedo
describir lo feliz que me hace ahora. Por supuesto es el hecho de terminar una
carrera, como lo mencioné al inicio, de llegar a una meta, de tener un título
pero es más una tarea que me ha hecho estar satisfecha en muchos sentidos, me
he demostrado tener muchas habilidades y destrezas, de igual forma sigo reafirmando
que cuando me propongo las cosas las logro, las hago, bien, sin excusas,
cuesten el trabajo que cuesten y esta investigación no iba a ser la excepción.
Me siento
sumamente feliz y agradecia por el apoyo moral, principalmente de la gente que
estuvo ahí. Me siento feliz porque a pesar de toda la travesía que significo me
permitió estar tranquila el gran día, el día de mi examen. Lo disfruté como
pocas cosas, me sentí en un café con mis sinodales y eso jamás hubiera podido
ser así de no no haber sido por todas las vivencias que tuve durante los dos
años en que la realicé.
FELIZ, SUMAMENTE
FELIZ
Ahora siempre recordaré el 11 de Octubre
del 2013 como el día en que por fin presenté mi examen de titulación. El día en
que oficialmente soy Licenciada
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)