martes, 21 de febrero de 2012

Solamente Tú


Tras una y otra plática trataba de entender por qué tanta euforia, tanta pasión. Nunca comprendí hasta vivir exactamente de lo mismo de lo que hablaban; una carrera. Aquella que me alimentó, me hizo crecer (y no precisamente de estatura), madurar y sobretodo encontrar el sentido al amor por una institución, por una facultad, pero sobretodo y especialmente por una carrera, una especialidad. 

Inevitablemente escuchaba comentarios que, como en todas las carreras, la denigraban, asegurando sin duda alguna y sin pruebas algunas también que, todos los que estábamos ahí queríamos ser conductores, vaya, estar frente al televisor o cerca de un micrófono de radio ó que estábamos ahí porque no sabíamos  matemáticas y por eso habíamos escogido la carrera “más fácil”, también había comentarios que aseguraban; éramos artistas frustrados y sólo nos quedaba esta opción. Yo no dudo que haya quienes estén en este dilema, porque lo es, no es cosa fácil, al final es una decisión, nada sencilla, sin embargo, no hay porque generalizar. Me caga que la gente generalice y juzgue sin siquiera conocer de qué se trata.  (No sólo en este tema, en todos)

Cursé cuatro años y medio de carrera, queriéndola cada día más, apasionándome más por los temas, el problema; no era buena recordando nombres de autores, ni citas en libros específicos. El problema en realidad no era mio, al parecer lo era para todos los demás. Yo trataba de entender el concepto y ponerlo en práctica, no participaba mucho en debates de gente que se estereotipaba de “intelectual” porque como ya dije, no recordaba las citas de autores que habían escrito teorías en siglos pasados (en la mayoría de los casos). Prefería defender lo que yo entendía de la actualidad y de las nuevas teorías. Muchos me veían extraño.

Mucho tiempo me enojé mucho tiempo me desesperé. Tú estuviste ahí, siendo testigo del amor que le profesaba cada día más intensamente y verdaderamente a mi carrera. Viste mis horas de trabajo, mi desesperación al no entender un concepto, al no poder, según yo, hacer sinapsis de lo leído. Bajé más de 3 veces al borde de la locura, porque una vez más, según yo, no podía expresar lo que quería decir, ¡Cómo era posible que alguien de comunicación no pudiera hacerlo! 

Testigo de interminables noches haciendo tarea, estudiando, tratando de comprender, buscando nuevas ideas, nuevas formas, no de citas sino de lo comprendido. Testigo de interminables lágrimas de alegría, de enojo, de frustración, de tristeza, logros y fracasos, todo por mi carrera, por sentir decepcionarla, por sentir no darle todo de mí, por demostrarle cuanto la comenzaba a amar.

Hoy escucho las mismas pláticas, la misma pasión, la misma euforia, hoy yo soy una de las protagonistas de esas pláticas. No veo empatía. Hoy comprendí que Solamente Tú sabes lo que es para mí uno de mis más grandes amores en mi vida; mi carrera.