Es que no es tan fácil escribir
cuando no sé lo que estoy viviendo y sintiendo exactamente día con día. Pienso
que es de pronto el tan famoso síndrome premenstrual y otros días pienso que es
una negatividad que anda rondando por las calles de la ciudad de México y otros
días todo eso se borra y resulta que soy de lo más positiva y entusiasta y,
otros días no más me quedo estática y de pronto resumo todo en; la crisis de
los veintes que hasta ahora, supongo, me está pegando. Y es que son el tipo de
cosas que a todos nos pasan pero que no contamos a todos ni mucho menos hacemos
público, imagínense dejar entrever (a todos tus parientes, amigos y sobretodo personas que andan por ahí
pero que no nos caen tan bien) la
crisis por la cual estamos pasando, ¡obvio no! ¡qué oso! Ese es el problema, no
andamos por la vida gritando a los cuatro vientos cuando estamos en una etapa
de saber qué chingados queremos o qué chingados estamos haciendo, si tomamos
una decisión o mejor otra o cuando ni sabemos qué decisión tomar, mejor
corremos, nos escondemos, lo solucionamos y en todo ese lapso podemos
inventarnos mil actividades o simplemente optamos por decir “bien gracias” a la
famosa pregunta “cómo estas” porque claro, ni modo que digamos; “Pues mira, no
sé como estoy, a veces me encuentro sumamente indecisa y otros días muy
positiva, otros tantos no sé que hacer ni para donde ir ni como moverme y otros
días, los peores, estoy súper negativa pensando que ya todas las oportunidades
se acabaron, pero al final del día siempre estoy haciendo cosas que en realidad
no me llevan a ninguna en específico y pues sinceramente estoy en “un encuentro
conmigo misma” sin hablar mucho conmigo pero estoy entendiendo qué chingados
quiero y como quiero hacer las cosas”. Pues, no ¿verdad? No contestamos todo
eso porque en realidad a veces, así estamos, sin saber la respuesta, justo como
está ahí escrito, unos días totalmente positivos, otros negativos, otros sin
saber qué hacer y otros haciendo todo pero como eso no está bien visto por la
sociedad porque parece ser sinónimo de muchas cosas como; desesperación, enojo,
frustración, mediocridad, sedentarismo, indecisión, inseguridad, depresión (esa
me choca) pues entonces mejor no decimos nada. Pues hoy yo estoy aquí, escribiendo y haciendo “publico” que
estoy en esa etapa, esa etapa que gracias a lo que he vivido, ya he vivido,
curioso pero cierto. Recuerdo haber estado así en dos etapas de mi vida y en esos
momentos creí que jamás iba a salir de ese hoyo de confusión, sentimientos
encontrados y cambios de ánimos camaleónicos, sin embargo salí “del hoyo” ambas
veces y en esas dos ocasiones me fue muy bien al salir, conocí gente que ahora
es sumamente importante en mi vida, tomé decisiones que han definido lo que he
hecho hasta ahora y por lo que me siento orgullosa y feliz pero sobretodo me di
cuenta de lo inteligente que soy cuando especialmente dejo que la paciencia
fluya y sí, así como los libros de autoestima, cuando el optimismo me llega. Salí,
se esclareció el panorama y todo fue muy bello. Si pudiera ponerlo en imágenes
de caricatura seguro saldrían pájaros cantando, un hermoso y radiante sol y yo
bailando entre plantas, árboles, pasto y el rocío del día. Entonces, esas etapas son las que me han
definido como persona y de las que por eso ahora me caigo tan bien. Las viví con
muchísimo estrés, preocupación de no salir, miedo, tal vez terror y sí, una
inmensa tristeza, situaciones que gracias a que ya lo he vivido, el día de hoy las
vivo muchísimo menos dramáticas,
por así decirlo, además de que ahora tengo una pareja a mi lado que además de
amar inmensamente me hace sonreír
todos los días. Ahora estoy en una
crisis controlada, o al menos así me siento. Y pues nada, ahora sólo queda
esperar a que se acomoden mis ideas, seguirme haciendo oportunidades, no
quedarme estática ni hundirme o echarme el clavado a la depresión, tristeza,
frustración, desesperación y/o enojo y entonces sé de sobra que vendrán muchas
buenas oportunidades pero sobretodo claridad en lo que esté haciendo y sintiendo.
Creo que estas etapas son necesarias en la vida, a todos no pasan, no todos lo
decimos ni mucho lo aceptamos “públicamente” pero todos nos identificamos. Sólo espero que el proceso no sea tan largo
y entonces pronto les cuente que todo se “está acomodando”.