Ya pasan más días del 15 de
Enero, lo cual quiere decir que ya pasó un poquito más de la mitad del primer
mes del año y yo, yo no había podido escribir el tan típico agradecimiento por
el año que terminó, es decir, el 2012. Lo quiero hacer, no sólo porque es una
“costumbre” que se convirtió en, creo yo, banas palabras, lo hago porque el
2012 fue uno de mis mejores años que he vivido y sinceramente quiero que además
de que quede registrado en mi memoria, quede en palabras, que por cierto son
muy sinceras.
Fue un año en donde comencé a
trabajar en un área de mi carrera que pensé no me agradaba ni me interesaba,
peor la que, en ese año, me permitió tener un discurso más crítico y menos
emocional de lo que sucede alrededor de nuestro país.
Dentro del trabajo aprendí que
debía tomarme enserio mis responsabilidades pero no las de los demás. Aprendí
que de la gente que en un presente me puedo quejar o que, al contrario, se
quejan de mi, el día de mañana puede ser que esos mismos sean personas claves
en mi vida.
Seguí con mi buena tradición de ahorrar dinero y
administrarlo para así poderme hacer de mi propio espacio en casa, si uno no se
puede independizar como quisiera, tipo series gringas a los 24 años, por lo
menos hacer una recámara acogedora para no volverme loca. Y pude hacerme de
unas que otras cosas que, aunque en efecto, son materiales, representan un paso
más en el camino (que para mi nunca habrá meta) que precisamente quiero seguir
construyendo.
Reiteré que sí aprendí a ser
paciente y a disfrutar mucho más de los momentos que se viven precisamente en
el momento, en vez de estar reflexionando del pasado y torturándome por un
futuro que, si soy sincera, nunca
voy a saber si va a pasar.
Ese 2012 tuve la oportunidad de
estar más con mi familia, de conocer un poquito más a mis primos y convivir con
ellos en otros eventos que no fueran los “familiarles”, a ustedes les digo, me
encantó la idea de saber que sólo eran los hijos de mis tíos que siempre comían
en la mesa de “los grandes”.
También fue un año que disfruté
demasiado con mis tres amores, esas tres mujercitas que han estado siempre,
para todo tipo de ocasión como, para no tomar la vida tan enserio, para tomarla
muy enserio, para llorar, para reír sin parar, para bailar, para viajar, para
estar en los silencios, para vivir el bullicio, para abrazar, pero en especial
para seguir amándolas como lo hago hasta ahora. Yo no tengo idea si las demás
personas tengan a personas en su vida dignas de amar intensamente, yo sí, a
ustedes; Kashiry, Vianney y Diana, siempre siempre seguiré aprendiendo de
ustedes;
Gracias por seguir siendo
motivación para hacer y deshacer muchas cosas, gracias por ser mis conciencias
y sí, confieso, tener su visto bueno y su aprobación para tomar decisiones
finales en mi vida, la confianza y la importancia que han cobrado en mi vida,
son dignas de basarse en ellas. Mil gracias por compartirme sus tristezas, así
sé que yo no estoy tan jodida como ustedes jajajaja. Mil gracias por entender
mi humor y saber perfectamente cuando bromeo. Gracias por dejarme aprender de
sus experiencias y además ser parte de ellas. También agradezco infinitamente
la confianza que me han dado para opinar de su vida pero sobretodo, para
abrazarlas o zapearlas cuando me lo piden. Muchas gracias por siempre considerarnos
una, les digo que lo seguimos siendo y eso me llena de felicidad en mi vida, jamás
encontraré palabras suficientes para agradecerle a ustedes por estar aquí y, a
la vida por ponérmelas enfrente y haber decidido traicionar a una amiga para
estar junto a ustedes, la mejor de mis decisiones en la vida.
Y por supuesto, este año no
hubiera sido ni la mitad de lo que fue sin ti. Nuestro primer año juntos, un
gran logro jeje. No sé ni por dónde empezar, tal vez diciendo que simplemente
“me encantó” que lo disfruté como pocas veces lo he hecho y eso es porque he
aprendido mucho de ti. De ti he
aprendido a disfrutar el momento, y qué mejor que haciéndolo contigo.
Muchísimas gracias por dejarme
conocerte mucho más este año, mil gracias por querer y por permitirte conocerme
a mi. Aprendimos qué tanto y cómo nos podemos enojar, qué tan feo podemos
pelear y qué tan mal nos la podemos pasar, tal vez momentos clave en la
relación porque han sido precisamente de los que más he aprendido de nosotros,
de tu forma de ser, de mi manera de actuar. Esos enojos, reclamos, silencios y
demás comportamientos, que ya sabemos, han sido motivo para seguir con esta
relación, porque sé que no es un cuento de hadas, ni la relación perfecta, ni
castillos de arena, es la realidad y eso me tranquiliza demasiado.
Con todo ellos he aprendido a que
en una relación se negocia, aprendí a ceder, a conocerte todavía más, y a
comprender que desde un principio hemos sido dos, que tanto tú como yo estamos
dispuesto a echarle ganas y tratar de mejorar los errores. Gracias, lo repito,
por ser dos, como siempre quise, como siempre lo querré.
Sí, fue un año con muchos
problemas, de reacomodar rutinas, tal vez, pero eso dieron un giro en la
relación que considero, fue bastante positivo. Pasaron cosas desagradables, es
cierto, pero quiero que sepas que me encantó que me permitieras estar a tú lado
para vivirlas. Experimenté decepciones, gracias por estar ahí y hacérmelas
menos dolorosas.
Pero bueno, obviamente también fue
un año de muchas risas, si bien es cierto que sé reír y lo hago de muy buena
manera, contigo han sido incontables y muy difícil de pararlas. Hasta ahora
parece que le doy más peso a los malos momentos, sabes de sobra que fueron los
que nos enseñaron pero que, todos ellos estuvieron acompañados de fiestas,
borracheras, festejos, salidas nocturnas, días enteros juntos, noches largas,
madrugadas cortas, frescas mañanas, noches alcoholizadas, shots de ron, sustos
en la obscuridad, travesuras en los bosques, juegos conquistadores.
Gracias por un año entero de
aprender de ti y de compartir contigo. Después de más de un año juntos y yo
sigo disfrutando tus besos tanto como la primera vez, ese que se quedó en cada
núcleo de cada átomo de cada célula. Gracias Saúl.
Sin más, pueden darse cuenta que
fue un año lleno de amor, en donde no puede faltar, el amor inmenso que le
tengo a mi hermana y que esté año sentí un enorme orgullo por ella y por todo
lo que ha logrado. Hermanito, gracias por estar siempre conmigo y por dejarme
ser testigo de otro año más de muchos éxitos en tu vida. Uno de los años más
felices de mi vida.