sábado, 16 de noviembre de 2013

Feliz, sumamente feliz

Recuerdo que hace ya tres años, mis compañeros de la universidad y yo nos encontrábamos en la disyuntiva de qué te elegir para nuestra investigación de tesis. Desde hace tres años comencé a trabajar en ello sin cambiar de tema, ni mucho menos votarlo a pesar de todas las adversidades.

Hacer una tesis ¡en qué lio me metí! No me van a dejar mentir las personas que han pasado por ese estresante, a veces frustrante pero muy satisfactorio camino que,  en realidad es una decisión muy personal más que un trámite más, o u n documento o una  “forma de titulación”. Realizar una investigación con un tema de interés y con el fin, obviamente de tener un título, es toda una odisea personal, mental y física. ¿Apoco no?

Ya recuerdo cuando el primer paso era elegir el graaaan tema, cuántas veces no me dijeron los asesores que estaba mal, que era demasiado, que ese no era el tema, que delimitara. Puta madre, ¡delimitar!, cómo hacía eso cuando yo lo veo todo como un todo. Pues nada, me armé de valor y lo hice, comencé a depurar ideas, qué difícil, pero aún así seguía abarcando demasiado. Peleas con los profesores, frustración porque todos entendían que mi postura era la contraria me hicieron volver a decir, puta madre, tengo que volver a empezar, aquí la que no se está expresando bien soy yo y bueno, a comenzar a estructurar de nuevo, de cero. Después de tantos dimes y diretes con mis compañeros, amigos y profesores por fin logré; tener un tema.

Y entonces todo se vía más fácil, hasta que me pidieron el proyecto, ¿el proyecto, qué va en el proyecto, qué es un proyecto de tesis? En resumen, y en pocas palabras es precisamente el resumen de tu tesis, ¿alguien lo explicó de esa manera? No, nadie. Todos los maestros estaban concentrados en que pudiéramos diferenciar justificación, planteamiento del problema, metodología, hipótesis. Changos, debería saberlo, cada quien entendía lo que quería. Por fin lo hice, pero para eso tuve que leer y leer y leer y decidir la base de mi tesis, la base.

Total, lo hice, leí y leí y leí y releí, pero la pasé tan bien. En ese lapso hice mi servicio social en el museo del niño que tanto me gustó y además me pagaban, pa los taxis, pero me pagaban y, también disfruté c.u.  como yo no había podido, tal vez porque no quise hacerlo antes pues, deben saber que mi facultad está perdida, sí, no aparece en el mapa de CU pa pronto y entonces ir las islas no es dar unos cuantos pasos.

Pero regresando a la odisea de mi tesis, para leer me iba a diferentes bibliotecas de cu , a la central más que otras, y en todo ese lapso de quedarme con tanta información en mi cerebro, por las tardes comenzaba mi conquista con mi actual novio, así como divertidas y amenas pláticas con mis amigas que de vez en cuando me acompañaban a leer o me despertaban si me quedaba dormida.

Pasaron muchos meses y decidí hacer algo más, trabajar, porque sinceramente no le dedicaba las 24 horas de mi tiempo, vaya ni 10, pero si 8. Y entonces comenzó la tragedia de escribir, trabajar y tener novio (ah porque obvio conquisté al muchacho, bueno, el me conquistó a mí y pues ya era mi novio) y sí, fue una tragicomedia más que tragedia pero esa es otra historia.

Primer y Segundo capitulo por fin escritos, ya iba un año y medio cuando de pronto ya no podía avanzar más, mi asesora de tesis se fue de viaje pero me recomendó en un trabajo de 6 meses que me brindó bastante lana, así que la tesis, pasó a segundo termino. Ajá si, dirían mis amigos, obvio me la pase estresada, frustrada, creía que ya nunca iba a avanzar y me quedaría con dos capítulos corregidos. Ah porque la onda de las correcciones es otro boleto, te entregan las correcciones luego de meses, muchos meses y pues yo los disfrutaba en CU verdad, por qué no.

En fin, pasaron los 6 meses, y por fin llegó la investigación, por fin lo más divertido, claro que a la hora de escribir el analisis tardé días y días. Y por fin, ahí estaba, hecha, corregida y sólo faltaba hacer el engorroso y tedioso papeleo. Lo hice, luego de armarme de total paciencia y casi un año después lo logré. Logré tener fecha de titulación, padeciendo perseguir a los sinodales que, en algún momento me dijeron que no podrían ir todos y, bueno, el resultado se conocinó, mi pastel salió horneado.

He decidido escibir de ello porque ha sido algo tan satisfactorio para mi, un reto personal que no tiene cábida de descripción, realmente no se puede expresar en palabras todos los logros personales que este escrito trae consigo, ni tampoco puedo describir lo feliz que me hace ahora. Por supuesto es el hecho de terminar una carrera, como lo mencioné al inicio, de llegar a una meta, de tener un título pero es más una tarea que me ha hecho estar satisfecha en muchos sentidos, me he demostrado tener muchas habilidades y destrezas, de igual forma sigo reafirmando que cuando me propongo las cosas las logro, las hago, bien, sin excusas, cuesten el trabajo que cuesten y esta investigación no iba  a ser la excepción.

Me siento sumamente feliz y agradecia por el apoyo moral, principalmente de la gente que estuvo ahí. Me siento feliz porque a pesar de toda la travesía que significo me permitió estar tranquila el gran día, el día de mi examen. Lo disfruté como pocas cosas, me sentí en un café con mis sinodales y eso jamás hubiera podido ser así de no no haber sido por todas las vivencias que tuve durante los dos años en que la realicé.

FELIZ, SUMAMENTE FELIZ


 Ahora siempre recordaré el 11 de Octubre del 2013 como el día en que por fin presenté mi examen de titulación. El día en que oficialmente soy Licenciada

martes, 30 de abril de 2013

Recuerdo


Es inevitable que hoy, día del niño,  no me acuerde de esos tiempos mozos en que  no tenía otras preocupaciones más que, hacer la tarea, saber a que jugar y comer una que otra golosina, digo una que otra porque yo no podía comer muchas, no me lo permitían mis papás y ahora no me lo permiten las dietas, ni modo. 

Recuerdo perfecto mi niñez como si fuera el día de ayer, tal vez porque fui muy feliz en esa etapa de mi vida, la disfruté muchísimo y todas las personas que estuvieron a mi alrededor fueron cómplice y testigo de esa felicidad, por eso el día de hoy quiero recordar muchos momentos que hasta  la fecha me sacan grandes sonrisas, de esas en donde se me dibujan los hoyuelos en mis cachetes. 

Espero que aquellos que se encuentren dentro de mis recuerdos también los revivan. De antemano, muchas gracias a todos los que hicieron de mi niñez una etapa inolvidable. 

1. Mi mamá dice que tenía 3 años, que cómo es posible que lo recuerde, pero la cosa fue así. Mis primas, Alejandra, Laura, Natalia y Paco, mi hermana Diana, mis tíos, papás y yo fuimos a Acapulco en un viaje que se tradujo a lluvia  y más lluvia. Mientras estaba el sol mi tío Paco se encargó de distraerme del pavor que le tenía al mar, recogiendo las chanclas que se quería llevar el mar. Natalia, por su lado, se peinaba con dos mil cuatrocientas trenzas que le dieron mucha comezón y finalmente yo en el hotel creía ahogarme en un chapoteadero al mostrar mi sinerita.

2. Los viajes en carretera a Cocoyoc eran sumamente divertidos, gracias a mi primo Josué, pues me enseño la gran diferencia entre un Coche, un Camión y un Coche viejo, bautizándolos como Coche, Camón, y Cacacha. La diversión no sólo se acababa ahí, pues moría de risa cuando al llegar me tomaba los pies y los olía diciendo “fuchi pata pollo” y yo estallaba de risa.

3. Por ahí de los 4 años, tuve un grupo de amigos inolvidables, en ese grupo me hice de mi primer novio en la vida, Saúl Gómez, mismo novio del presente. Recuerdo que como éramos novios yo tenía que portarme como tal,  así que lo llevé a los arbustos más recónditos del patio y le di un beso en la boca, mi primer beso.

3. Ese mismo novio personificó a mi esposo José en la pastorela por lo tanto, yo fui la virgen María, sí, fui la virgen. Y entonces mi amigo Bernardo lloraba porque quería ser el burro que me cargara, ya ven, desde chiquita tenía mi pegue ; )

4. Del Kinder recuerdo perfecto haber sido la Negrita Cucurumbé que de negrita no tenía nada pero decían que bailaba re bien, también fui la abuelita de caperucita y una ratona vaquera que bailó alado de sus amigos, Daniela, Alice, Jose Manuel, Bernardo y Saúl.

5. Ya en la primaria tuve dos mejores amigas, pero mi preferida era Daniela Andrea. El primer día de clases, claramente un lunes, había ceremonia y en todo ese rato yo no solté de la mano a mi amiguita, necesitaba fuerza de voluntad.

6. En un rango de edad de los 6 a los 11 años, yo me la viví jugando con mis amigos vecinos de la unidad, recorriendo actividades como escondidillas, quitbol, futbol, cuerda, policías y ladrones. Luis me enseñó a andar en bici y Elena en patines.  Siempre ahí por las 7 de la noche escuchaba el triste grito de mi mamá que decía “Rocío, ya súbete” y yo lloraba porque sin falta siempre fui la primera en subir a casa  :(

7. De los 4 años, hasta la fecha tuve a mi amiga Elena con quien pasaba tardes pasando todos mis juguetes de mi casa a la suya (que vive dos pisos arriba del mio) y ella pasando los suyos a la mia. Barbies, muñecas, trastes, muebles, juegos de mesa, disfraces y todo lo que se nos ocurriera … así hasta que ella llegó a la adolescencia … buuuu

8. Con Daniela también jugué durante muchas tardes a hacer programas de radio (desde entonces las dos teníamos claro que queríamos estudiar Ciencias de la Comunicación y así lo hicimos) en donde no parábamos de reír por la sarta de idioteces que nos inventábamos, así como nos divertía hacer llamadas (cuando no había identificador) y yo me paralizaba cuando llegaban de regreso amenazándome con ir a la cárcel, mientras, Daniela solo se reía de mi preocupación.

9. Interminables horas me la pasé jugando con mi primo Mauricio, junto con mi amiga Elena y mi prima Lupita a esconder naranjas y/o limones en la enorme casa de la abuela. Lo más divertido era hacer desesperar a Mauricio, no tanto encontrar el limón. Con él pasé momentos muy divertidos como quitarle pedazos de pasto que el juraba eran arañas y yo, moría de risa.

10. Cómo olvidar las innumerables historias que armé con mi prima Yara durante años y más años, en Cocoyoc y en casa de la abuela, horas jugando y tramando historias dramáticas de telenovela bien aprendidas por Televisa, qué hacer, eso veían nuestras madres, hasta que, en ese caso, yo me convertí en adolescente.

11. Por fin, después de años y años de prometer, me metí a la alberca con la Tía Marisela, la que me enseñó a nadar y la culpable de que hasta la fecha nunca me quiera salir ni de las albercas, ni del mar ni de los ríos.

12. También recuerdo las fiestas familiares que nos mataban de aburrición a todos los primos las primeras horas, pero agarrados todos en confianza y con la creatividad de todos, podíamos armar ferias completas en un mini cuarto con una litera. Finalmente cuando más divertidos estábamos llegaban nuestros padres a decirnos “ya es muy tarde, ya vámonos”

13. Y finalmente, aunque no en orden cronológico nunca olvidaré las mañanas tan divertidas que me hizo pasar mi tía Leticia cantándome canciones de CriCri antes de ir a la escuela, para después entretenerme con mi amiga Alice fuera de la primaria, aguardando la hora de entrar al Kinder y fines de semana en casa de la Tía Laura esperando mis peinados con trenzas francesas.

A todos ustedes y los que me faltaron, mil gracias por dejarme estos recuerdos que aún me hacen muy feliz. Espero que ustedes los recuerden conmigo. 


domingo, 20 de enero de 2013

Uno de los años más felices de mi vida


Ya pasan más días del 15 de Enero, lo cual quiere decir que ya pasó un poquito más de la mitad del primer mes del año y yo, yo no había podido escribir el tan típico agradecimiento por el año que terminó, es decir, el 2012. Lo quiero hacer, no sólo porque es una “costumbre” que se convirtió en, creo yo, banas palabras, lo hago porque el 2012 fue uno de mis mejores años que he vivido y sinceramente quiero que además de que quede registrado en mi memoria, quede en palabras, que por cierto son muy  sinceras.

Fue un año en donde comencé a trabajar en un área de mi carrera que pensé no me agradaba ni me interesaba, peor la que, en ese año, me permitió tener un discurso más crítico y menos emocional de lo que sucede alrededor de nuestro país.

Dentro del trabajo aprendí que debía tomarme enserio mis responsabilidades pero no las de los demás. Aprendí que de la gente que en un presente me puedo quejar o que, al contrario, se quejan de mi, el día de mañana puede ser que esos mismos sean personas claves en mi vida.

 Seguí con mi buena tradición de ahorrar dinero y administrarlo para así poderme hacer de mi propio espacio en casa, si uno no se puede independizar como quisiera, tipo series gringas a los 24 años, por lo menos hacer una recámara acogedora para no volverme loca. Y pude hacerme de unas que otras cosas que, aunque en efecto, son materiales, representan un paso más en el camino (que para mi nunca habrá meta) que precisamente quiero seguir construyendo.

Reiteré que sí aprendí a ser paciente y a disfrutar mucho más de los momentos que se viven precisamente en el momento, en vez de estar reflexionando del pasado y torturándome por un futuro que,  si soy sincera, nunca voy a saber si va a pasar.

Ese 2012 tuve la oportunidad de estar más con mi familia, de conocer un poquito más a mis primos y convivir con ellos en otros eventos que no fueran los “familiarles”, a ustedes les digo, me encantó la idea de saber que sólo eran los hijos de mis tíos que siempre comían en la mesa de “los grandes”.

También fue un año que disfruté demasiado con mis tres amores, esas tres mujercitas que han estado siempre, para todo tipo de ocasión como, para no tomar la vida tan enserio, para tomarla muy enserio, para llorar, para reír sin parar, para bailar, para viajar, para estar en los silencios, para vivir el bullicio, para abrazar, pero en especial para seguir amándolas como lo hago hasta ahora. Yo no tengo idea si las demás personas tengan a personas en su vida dignas de amar intensamente, yo sí, a ustedes; Kashiry, Vianney y Diana, siempre siempre seguiré aprendiendo de ustedes;

Gracias por seguir siendo motivación para hacer y deshacer muchas cosas, gracias por ser mis conciencias y sí, confieso, tener su visto bueno y su aprobación para tomar decisiones finales en mi vida, la confianza y la importancia que han cobrado en mi vida, son dignas de basarse en ellas. Mil gracias por compartirme sus tristezas, así sé que yo no estoy tan jodida como ustedes jajajaja. Mil gracias por entender mi humor y saber perfectamente cuando bromeo. Gracias por dejarme aprender de sus experiencias y además ser parte de ellas. También agradezco infinitamente la confianza que me han dado para opinar de su vida pero sobretodo, para abrazarlas o zapearlas cuando me lo piden. Muchas gracias por siempre considerarnos una, les digo que lo seguimos siendo y eso me llena de felicidad en mi vida, jamás encontraré palabras suficientes para agradecerle a ustedes por estar aquí y, a la vida por ponérmelas enfrente y haber decidido traicionar a una amiga para estar junto a ustedes, la mejor de mis decisiones en la vida.

Y por supuesto, este año no hubiera sido ni la mitad de lo que fue sin ti. Nuestro primer año juntos, un gran logro jeje. No sé ni por dónde empezar, tal vez diciendo que simplemente “me encantó” que lo disfruté como pocas veces lo he hecho y eso es porque he aprendido mucho de ti.  De ti he aprendido a disfrutar el momento, y qué mejor que haciéndolo contigo.

Muchísimas gracias por dejarme conocerte mucho más este año, mil gracias por querer y por permitirte conocerme a mi. Aprendimos qué tanto y cómo nos podemos enojar, qué tan feo podemos pelear y qué tan mal nos la podemos pasar, tal vez momentos clave en la relación porque han sido precisamente de los que más he aprendido de nosotros, de tu forma de ser, de mi manera de actuar. Esos enojos, reclamos, silencios y demás comportamientos, que ya sabemos, han sido motivo para seguir con esta relación, porque sé que no es un cuento de hadas, ni la relación perfecta, ni castillos de arena, es la realidad y eso me tranquiliza demasiado.

Con todo ellos he aprendido a que en una relación se negocia, aprendí a ceder, a conocerte todavía más, y a comprender que desde un principio hemos sido dos, que tanto tú como yo estamos dispuesto a echarle ganas y tratar de mejorar los errores. Gracias, lo repito, por ser dos, como siempre quise, como siempre lo querré.

Sí, fue un año con muchos problemas, de reacomodar rutinas, tal vez, pero eso dieron un giro en la relación que considero, fue bastante positivo. Pasaron cosas desagradables, es cierto, pero quiero que sepas que me encantó que me permitieras estar a tú lado para vivirlas. Experimenté decepciones, gracias por estar ahí y hacérmelas menos dolorosas.

Pero bueno, obviamente también fue un año de muchas risas, si bien es cierto que sé reír y lo hago de muy buena manera, contigo han sido incontables y muy difícil de pararlas. Hasta ahora parece que le doy más peso a los malos momentos, sabes de sobra que fueron los que nos enseñaron pero que, todos ellos estuvieron acompañados de fiestas, borracheras, festejos, salidas nocturnas, días enteros juntos, noches largas, madrugadas cortas, frescas mañanas, noches alcoholizadas, shots de ron, sustos en la obscuridad, travesuras en los bosques, juegos conquistadores.

Gracias por un año entero de aprender de ti y de compartir contigo. Después de más de un año juntos y yo sigo disfrutando tus besos tanto como la primera vez, ese que se quedó en cada núcleo de cada átomo de cada célula.  Gracias Saúl.

Sin más, pueden darse cuenta que fue un año lleno de amor, en donde no puede faltar, el amor inmenso que le tengo a mi hermana y que esté año sentí un enorme orgullo por ella y por todo lo que ha logrado. Hermanito, gracias por estar siempre conmigo y por dejarme ser testigo de otro año más de muchos éxitos en tu vida. Uno de los años más felices de mi vida.