martes, 30 de abril de 2013

Recuerdo


Es inevitable que hoy, día del niño,  no me acuerde de esos tiempos mozos en que  no tenía otras preocupaciones más que, hacer la tarea, saber a que jugar y comer una que otra golosina, digo una que otra porque yo no podía comer muchas, no me lo permitían mis papás y ahora no me lo permiten las dietas, ni modo. 

Recuerdo perfecto mi niñez como si fuera el día de ayer, tal vez porque fui muy feliz en esa etapa de mi vida, la disfruté muchísimo y todas las personas que estuvieron a mi alrededor fueron cómplice y testigo de esa felicidad, por eso el día de hoy quiero recordar muchos momentos que hasta  la fecha me sacan grandes sonrisas, de esas en donde se me dibujan los hoyuelos en mis cachetes. 

Espero que aquellos que se encuentren dentro de mis recuerdos también los revivan. De antemano, muchas gracias a todos los que hicieron de mi niñez una etapa inolvidable. 

1. Mi mamá dice que tenía 3 años, que cómo es posible que lo recuerde, pero la cosa fue así. Mis primas, Alejandra, Laura, Natalia y Paco, mi hermana Diana, mis tíos, papás y yo fuimos a Acapulco en un viaje que se tradujo a lluvia  y más lluvia. Mientras estaba el sol mi tío Paco se encargó de distraerme del pavor que le tenía al mar, recogiendo las chanclas que se quería llevar el mar. Natalia, por su lado, se peinaba con dos mil cuatrocientas trenzas que le dieron mucha comezón y finalmente yo en el hotel creía ahogarme en un chapoteadero al mostrar mi sinerita.

2. Los viajes en carretera a Cocoyoc eran sumamente divertidos, gracias a mi primo Josué, pues me enseño la gran diferencia entre un Coche, un Camión y un Coche viejo, bautizándolos como Coche, Camón, y Cacacha. La diversión no sólo se acababa ahí, pues moría de risa cuando al llegar me tomaba los pies y los olía diciendo “fuchi pata pollo” y yo estallaba de risa.

3. Por ahí de los 4 años, tuve un grupo de amigos inolvidables, en ese grupo me hice de mi primer novio en la vida, Saúl Gómez, mismo novio del presente. Recuerdo que como éramos novios yo tenía que portarme como tal,  así que lo llevé a los arbustos más recónditos del patio y le di un beso en la boca, mi primer beso.

3. Ese mismo novio personificó a mi esposo José en la pastorela por lo tanto, yo fui la virgen María, sí, fui la virgen. Y entonces mi amigo Bernardo lloraba porque quería ser el burro que me cargara, ya ven, desde chiquita tenía mi pegue ; )

4. Del Kinder recuerdo perfecto haber sido la Negrita Cucurumbé que de negrita no tenía nada pero decían que bailaba re bien, también fui la abuelita de caperucita y una ratona vaquera que bailó alado de sus amigos, Daniela, Alice, Jose Manuel, Bernardo y Saúl.

5. Ya en la primaria tuve dos mejores amigas, pero mi preferida era Daniela Andrea. El primer día de clases, claramente un lunes, había ceremonia y en todo ese rato yo no solté de la mano a mi amiguita, necesitaba fuerza de voluntad.

6. En un rango de edad de los 6 a los 11 años, yo me la viví jugando con mis amigos vecinos de la unidad, recorriendo actividades como escondidillas, quitbol, futbol, cuerda, policías y ladrones. Luis me enseñó a andar en bici y Elena en patines.  Siempre ahí por las 7 de la noche escuchaba el triste grito de mi mamá que decía “Rocío, ya súbete” y yo lloraba porque sin falta siempre fui la primera en subir a casa  :(

7. De los 4 años, hasta la fecha tuve a mi amiga Elena con quien pasaba tardes pasando todos mis juguetes de mi casa a la suya (que vive dos pisos arriba del mio) y ella pasando los suyos a la mia. Barbies, muñecas, trastes, muebles, juegos de mesa, disfraces y todo lo que se nos ocurriera … así hasta que ella llegó a la adolescencia … buuuu

8. Con Daniela también jugué durante muchas tardes a hacer programas de radio (desde entonces las dos teníamos claro que queríamos estudiar Ciencias de la Comunicación y así lo hicimos) en donde no parábamos de reír por la sarta de idioteces que nos inventábamos, así como nos divertía hacer llamadas (cuando no había identificador) y yo me paralizaba cuando llegaban de regreso amenazándome con ir a la cárcel, mientras, Daniela solo se reía de mi preocupación.

9. Interminables horas me la pasé jugando con mi primo Mauricio, junto con mi amiga Elena y mi prima Lupita a esconder naranjas y/o limones en la enorme casa de la abuela. Lo más divertido era hacer desesperar a Mauricio, no tanto encontrar el limón. Con él pasé momentos muy divertidos como quitarle pedazos de pasto que el juraba eran arañas y yo, moría de risa.

10. Cómo olvidar las innumerables historias que armé con mi prima Yara durante años y más años, en Cocoyoc y en casa de la abuela, horas jugando y tramando historias dramáticas de telenovela bien aprendidas por Televisa, qué hacer, eso veían nuestras madres, hasta que, en ese caso, yo me convertí en adolescente.

11. Por fin, después de años y años de prometer, me metí a la alberca con la Tía Marisela, la que me enseñó a nadar y la culpable de que hasta la fecha nunca me quiera salir ni de las albercas, ni del mar ni de los ríos.

12. También recuerdo las fiestas familiares que nos mataban de aburrición a todos los primos las primeras horas, pero agarrados todos en confianza y con la creatividad de todos, podíamos armar ferias completas en un mini cuarto con una litera. Finalmente cuando más divertidos estábamos llegaban nuestros padres a decirnos “ya es muy tarde, ya vámonos”

13. Y finalmente, aunque no en orden cronológico nunca olvidaré las mañanas tan divertidas que me hizo pasar mi tía Leticia cantándome canciones de CriCri antes de ir a la escuela, para después entretenerme con mi amiga Alice fuera de la primaria, aguardando la hora de entrar al Kinder y fines de semana en casa de la Tía Laura esperando mis peinados con trenzas francesas.

A todos ustedes y los que me faltaron, mil gracias por dejarme estos recuerdos que aún me hacen muy feliz. Espero que ustedes los recuerden conmigo. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario