Recuerdo que
hace ya tres años, mis compañeros de la universidad y yo nos encontrábamos en
la disyuntiva de qué te elegir para nuestra investigación de tesis. Desde hace
tres años comencé a trabajar en ello sin cambiar de tema, ni mucho menos
votarlo a pesar de todas las adversidades.
Hacer una tesis
¡en qué lio me metí! No me van a dejar mentir las personas que han pasado por
ese estresante, a veces frustrante pero muy satisfactorio camino que, en realidad es una decisión muy
personal más que un trámite más, o u n documento o una “forma de titulación”. Realizar una
investigación con un tema de interés y con el fin, obviamente de tener un
título, es toda una odisea personal, mental y física. ¿Apoco no?
Ya recuerdo
cuando el primer paso era elegir el graaaan tema, cuántas veces no me dijeron
los asesores que estaba mal, que era demasiado, que ese no era el tema, que
delimitara. Puta madre, ¡delimitar!, cómo hacía eso cuando yo lo veo todo como
un todo. Pues nada, me armé de valor y lo hice, comencé a depurar ideas, qué
difícil, pero aún así seguía abarcando demasiado. Peleas con los profesores,
frustración porque todos entendían que mi postura era la contraria me hicieron
volver a decir, puta madre, tengo que volver a empezar, aquí la que no se está
expresando bien soy yo y bueno, a comenzar a estructurar de nuevo, de cero.
Después de tantos dimes y diretes con mis compañeros, amigos y profesores por
fin logré; tener un tema.
Y entonces todo
se vía más fácil, hasta que me pidieron el proyecto, ¿el proyecto, qué va en el
proyecto, qué es un proyecto de tesis? En resumen, y en pocas palabras es
precisamente el resumen de tu tesis, ¿alguien lo explicó de esa manera? No,
nadie. Todos los maestros estaban concentrados en que pudiéramos diferenciar
justificación, planteamiento del problema, metodología, hipótesis. Changos,
debería saberlo, cada quien entendía lo que quería. Por fin lo hice, pero para
eso tuve que leer y leer y leer y decidir la base de mi tesis, la base.
Total, lo hice,
leí y leí y leí y releí, pero la pasé tan bien. En ese lapso hice mi servicio
social en el museo del niño que tanto me gustó y además me pagaban, pa los
taxis, pero me pagaban y, también disfruté c.u. como yo no había podido, tal vez porque no quise hacerlo
antes pues, deben saber que mi facultad está perdida, sí, no aparece en el mapa
de CU pa pronto y entonces ir las islas no es dar unos cuantos pasos.
Pero regresando
a la odisea de mi tesis, para leer me iba a diferentes bibliotecas de cu , a la
central más que otras, y en todo ese lapso de quedarme con tanta información en
mi cerebro, por las tardes comenzaba mi conquista con mi actual novio, así como
divertidas y amenas pláticas con mis amigas que de vez en cuando me acompañaban
a leer o me despertaban si me quedaba dormida.
Pasaron muchos
meses y decidí hacer algo más, trabajar, porque sinceramente no le dedicaba las
24 horas de mi tiempo, vaya ni 10, pero si 8. Y entonces comenzó la tragedia de
escribir, trabajar y tener novio (ah porque obvio conquisté al muchacho, bueno,
el me conquistó a mí y pues ya era mi novio) y sí, fue una tragicomedia más que
tragedia pero esa es otra historia.
Primer y Segundo
capitulo por fin escritos, ya iba un año y medio cuando de pronto ya no podía
avanzar más, mi asesora de tesis se fue de viaje pero me recomendó en un
trabajo de 6 meses que me brindó bastante lana, así que la tesis, pasó a
segundo termino. Ajá si, dirían mis amigos, obvio me la pase estresada,
frustrada, creía que ya nunca iba a avanzar y me quedaría con dos capítulos
corregidos. Ah porque la onda de las correcciones es otro boleto, te entregan
las correcciones luego de meses, muchos meses y pues yo los disfrutaba en CU
verdad, por qué no.
En fin, pasaron
los 6 meses, y por fin llegó la investigación, por fin lo más divertido, claro
que a la hora de escribir el analisis tardé días y días. Y por fin, ahí estaba,
hecha, corregida y sólo faltaba hacer el engorroso y tedioso papeleo. Lo hice,
luego de armarme de total paciencia y casi un año después lo logré. Logré tener
fecha de titulación, padeciendo perseguir a los sinodales que, en algún momento
me dijeron que no podrían ir todos y, bueno, el resultado se conocinó, mi
pastel salió horneado.
He decidido
escibir de ello porque ha sido algo tan satisfactorio para mi, un reto personal
que no tiene cábida de descripción, realmente no se puede expresar en palabras
todos los logros personales que este escrito trae consigo, ni tampoco puedo
describir lo feliz que me hace ahora. Por supuesto es el hecho de terminar una
carrera, como lo mencioné al inicio, de llegar a una meta, de tener un título
pero es más una tarea que me ha hecho estar satisfecha en muchos sentidos, me
he demostrado tener muchas habilidades y destrezas, de igual forma sigo reafirmando
que cuando me propongo las cosas las logro, las hago, bien, sin excusas,
cuesten el trabajo que cuesten y esta investigación no iba a ser la excepción.
Me siento
sumamente feliz y agradecia por el apoyo moral, principalmente de la gente que
estuvo ahí. Me siento feliz porque a pesar de toda la travesía que significo me
permitió estar tranquila el gran día, el día de mi examen. Lo disfruté como
pocas cosas, me sentí en un café con mis sinodales y eso jamás hubiera podido
ser así de no no haber sido por todas las vivencias que tuve durante los dos
años en que la realicé.
FELIZ, SUMAMENTE
FELIZ
Ahora siempre recordaré el 11 de Octubre
del 2013 como el día en que por fin presenté mi examen de titulación. El día en
que oficialmente soy Licenciada
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