Esto es lo que percibo con Andrés Manuel López Obrador y la cobertura que
le están dando los medios de comunicación.
Como ya lo he dicho en las anteriores publicaciones, la cuestión del tiempo
que se le dedica a los candidatos presidenciales en realidad es bastante
equitativa, dándoles un poco más de cobertura al PAN y, a la coalición
Compromiso por México. Me parece que he dejado un poco claro que el PAN va
arriba especialmente por los comentarios, análisis y opiniones negativas hacia
el partido.
Dado este preámbulo comento.
Qué sucede con AMLO. Lo bueno; antes del debate se mostraba una campaña, si
no con mucho cobertura, sí con la necesaria, donde se veía una campaña bien
organizada, se buscaba respetar a los
demás partidos y enfocarse especialmente en presentar las propuestas que
representan a su paritos de izquierda. Comenzó pidiendo disculpas a todos los
mexicanos por lo realizado 6 años atrás debido a los plantones. Pidió
sinceramente ser un “amigo” y, congruente con su discurso, mostró un spot de
una producción bien hecha sin llegar a ser demasiado cara. Se dedicó a anunciar
su república amorosa y enfocarse en ella, accedió a participar en entrevistas
en diversos medios de comunicación y aunque no lo hizo en los mejores términos
(digamos con López Dóriga), sí reiteró que no estaba para confrontarse con
nadie
Dentro de su discurso se mostró congruente con sus disculpas, su república
amorosa y las propuestas que poco a poco dio a conocer, donde no sólo lleno de
palabras con adjetivos calificativos sino que habló del cómo iba a realizar sus
objetivos. Siguió viajando por todo el país, como la ha hecho estos 6 años y
llenó todos los lugares a los que iban, llegó a tiempo y sólo una vez
existieron quejas de la organización, no obstante, los simpatizantes siguieron
ahí.
En los medios de comunicación siempre existió una buena cobertura y en
realidad no se hablaba mal de él como se pensaba, eran bastante objetivos o
sencillamente se limitaban a presentar la información y no comentar, no emitir
opinión y mucho menos desprestigiar. Claro, como siempre y como en todo no
faltaban algunos programas, especialmente derechistas, que trataran a manera de
burla su discurso y su tan famosa “república amorosa”. Sin embargo, nada grave,
no como hace 6 años, por lo menos. Mencionaban que no tendría oportunidad y que
en realidad la contienda electoral estaba entre EPN y JVM, a AMLO se dejaba un
poco de lado.
Sin embargo, luego del debate, las
encuestas anunciadas y presentadas en diversos medios muestran que el PAN va
declinando mientras que AMLO alcanza las cifras, como quien dice, van
empatados. Eso de no hacerle (refiriéndome al PAN) mucho caso le permitió
colocarse en un buen lugar con una buena estrategia.
Un punto más a su favor, tal cual lo hizo en su gobierno han sido las conferencias
de prensa matutinas, resultan ser una buena estrategia para mantener a la gente
informada (de su propia boca) de lo que hace día a día, incluyendo su agenda de
actividades, sus declaraciones, propuestas y opiniones. Esto también ha sido un
punto bueno en la lógica de cobertura de medios.
Lo malo; a pesar de enfocarse en sus propuestas y en su campaña no aguantó
las ganas de hablar mal de los otros candidatos, especialmente de los partidos,
no sólo una ni dos veces sino cientos de ellas. De pronto las entrevistas se
volvieron promoción, aunque hablara mal de él, para Enrique Peña Nieto,
reiterando que es un candidato hecho por los medios de comunicación. Olvidaba
por completo poner sobre la mesa sus propuestas y mostraba cierto delirio de
persecución al declarar en varias ocasiones que cualquier situación era una
“cortina de humo”, para ser sincera a veces yo no entendía de qué si todo
estaba claro, a veces no era así.
En las entrevistas que le han hecho, cuando le preguntan acerca de si está
a favor o en contra de las mujeres que abortan y las personas que se casan
teniendo el mismo sexo, ha evadido olímpicamente su postura, menciona que
convocará a la opinión de todos los mexicanos cuando ello suceda, estrategia o
no para no perder católicos, es una situación incómoda que no muestre una
postura definida ante, al menos, ese tema.
En el debate se dedicó a dar un discurso histórico del país, lo cual en
teoría no está mal si sólo se tocaran algunos puntos, haberlo dicho todo el
tiempo no le ayudó en nada más que para ser una vez más criticado (ese una vez
más me refiero a hace 6 años) en los medios de comunicación. Parecía el AMLO de
las elecciones pasadas, olvidó por completo su república amorosa y como comenzó
a suceder en las entrevistas, le daba más tiempo a Enrique Peña Nieto que a él
mismo. Su república amorosa ya no fue
congruente. Tanto que pidió que existieran más debates y no se preparó para el
que sucedió o al menos eso parecía. Mala estrategia, no logró convencer a los
indecisos, por el contrario creo que dejó con más dudas a otros.
Su manera de hablar no es la mejor, aunque sea de Tabasco y así hablen,
también es político, su trabajo es el discurso.
Yo digo, si tiene tanto tiempo para construir una oración debería de
hacer el intento por aumentar la letra D en palabras como seguridad. Esa
lentitud al hablar provoca que en muchas ocasiones que las personas le cambien
o de canal o de estación de radio y por ende ya no se enteren de lo dicho por
él.
Entonces, qué pasó con las encuestas. A pesar de tener estos errores ha
sido un candidato que ha reconocido sus errores, sea estrategia o no, eso a la
gente le hace sentir “cierta” confianza, si el acepta que en su propia
coalición ha habido integrantes corruptos, también ha mostrado que han sido
sancionados y que han cumplido con esas sanciones. El PAN olvidó por completo a
AMLO, eso le ha dado la oportunidad de acercarse poco a poco a la gente y como
lo ha venido haciendo desde hace 6 años, él es realmente el único que ha
conocido la mayor parte del país, si no es que todo, y eso no lo dijo en el
debate, mejor lo mencionó JVM que ni razón tenía.
En resumen, veo un candidato luchando por última vez, cometiendo errores
pero igualmente aceptando los del pasado. Percibo un candidato que a diferencia
de los buenos deseos y los compromisos, sí menciona como realizará sus
objetivos manteniéndose congruente con sus ideales que construyen la izquierda
que representa, hablando lento pero más claro que otros. Y realmente
comprometiéndose a conocer a la gente de todo el país, detectando qué hace
falta para que exista cierta equidad, concepto que no se refiere a igualdad.