jueves, 25 de octubre de 2012

No sólo es cuestión de quien lidera un sindicato.


A veces creemos que la educación tiene que venir de la escuela o que es única y exclusivamente de casa. La educación que nos dan nuestros padres resulta tan importante como la académica y la social, la cuestión es que siempre nos andamos echando la bolita, no actualmente, no hace apenas unos 30, 40 años sino desde hace siglos. Que si sólo los hombres podían ser educados en lo profesional, que si las mujeres sólo tenían que aprender a ser señoritas, que si los hombres no tenían que aprender quehaceres, que si las mujeres no tenían que leer porque pensaban, y así mil ejemplos. Después, que si los niños no tenían que ser educados, que si los jóvenes no tenían derecho a siquiera pensar. Que ahora se les enseña muy pronto a leer y escribir, además en ingles, desde los tres años, que sólo se la pasan jugando en el Kinder. En realidad la cuestión educativa no debería ser sólo una actividad más en casa, debería ser un problema bien puesto sobre la mesa en la agenda política, económica y social. Debería de ser un proceso por el que todos estemos alertas, preocupados y por donde apostemos el todo por el todo. No es únicamente, que ya bastante difícil es, que todos aprendan a leer y escribir, es buscar la manera de contagiarles el amor por hacerlo, y bueno, si no queremos llegar tanto al enamoramiento, por lo menos sí ha hacerlo de manera correcta, como la redacción nos enseña, con puntos, comas, acentos y signos. La ciencia no debería ser una materia más, aburrida, llena de teorías incomprensibles, debería de ser una especie de inserción del conocimiento de la vida misma, del lugar donde estamos, del entendimiento y la dimensión de lo que nos rodea, de lo que estamos hechos, de lo que sucede a nuestro alrededor. No se trata de agarrar una flauta y enseñar “martinillo” sino la magia que una nota puede hacer junto con otras tantas, lo que significa, lo que enseña, lo que se vive. Tampoco es cuestión de enseñar a prender una computadora y saber que Word sirve para escribir y Excel, quien sabe. No se trata de enseñar a utilizar las cosas, ni de divulgar información sin sentido. Es un compromiso, un compromiso del cual la sociedad no ha estado dispuesta a tener, no ha buscado la forma de cumplir con el y mucho menos a buscado la manera de mantenerlo. El compromiso comenzó hace siglos, se perdió, fue demasiado. La educación no es un tema que se debiera tomar a la ligera, no es decirle a los niños que los valores son los que Televisa dice que son. La educación va mucho más allá de los conocimientos que, con todo el respeto a todos los padres, ni ellos tienen la puta idea de lo que hablan (obviamente no todos). La educación habla de responsabilidades, de conocimientos, de curiosidad, de investigación, de reflexión … La educación sí está en casa, pero también en la escuela, con los amigos, con los vecinos, con el de la tienda, con el del carro alado de nosotros, hasta con el señor que nos lleva los tamales calientitos oaxaqueños, no es broma, ahí está, al menos la educación debería de estar en todos lados. En la forma de hablar, en la cultura, en el conocimiento, en las acciones, en las tradiciones, en las expectativas, en los planes de vida, en las decisiones, en el comportamiento, incluso hasta en el pensamiento. El tema no se está apostando en ningún lugar, la educación es básica, la información existe, ahora, ¿quién la va a divulgar? ¿quién va a ir casa por casa, persona por persona a contagiarla? Eso es responsabilidad de cada uno. La educación es cuestión de una sociedad entera, no única y exclusivamente de aquellas señoras, con cara de monstruos, que busca trabas para que se fortalezco, no sólo es cuestión de quien  lidera un sindicato.

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