Odio el silencio que se genera
cuando estamos tu y yo en el mismo lugar. Es totalmente aturdidor y me quema no
sólo mis oídos si notado mi sentir. Es desesperante al verte tener siempre que
suponer. Si bien es cierto que la comunicación corporal dice mucho o incluso
más que las palabras, también es cierto que puede no tener los mismos códigos
que me permitan comprenderla.
He estado así durante mucho
tiempo, encerrada en el vacío, otra vez, en el despreciable silencio. Me siento
en un cuarto encerrada y las paredes cada vez se hacen más pequeñas y están
comenzando a estorbarme. Me siento atrapada, desesperada y frustrada, ha sido
demasiado el tiempo. Quisiera destruirlas, correr y ya no estar ahí, en el
mismo lugar donde estas, escuchando tu silencio.
Te veo, siempre te veo, te
adivino, no sé de ti. ¿Qué piensas? ¿Qué sientes? Siempre imaginando mil
escenarios, reconstruyendo cada paso, cada palabra, cada acción para volver
únicamente a suponer, suponer y una vez más, suponer.
Estudié comunicación, supongo que
tendrá algo que ver, ¿Sabes? Hay una cosa que se llama palabra, la palabra
tiene un significado, significado que podemos comprender ambos porque tenemos
el mismo referente, porque estamos en el mismo contexto o acaso ¿tu contexto es
otro?, porque de ser así, podrías explicármelo y juro ponerme de tu lado, para
comprenderte, para entenderte, para que realmente pueda responder.
Me aturdes, me cansas, me
entristeces, todo eso me provocas cuando tus labios siguen juntos y no se
despegan, cuando tu mirada me quema, cuando todo tu cuerpo simplemente decide
no moverse, no hacer nada o por el contrario darse la media vuelta e irse,
mostrar algún ademán de desesperación, de hartazgo y entonces me dueles y me
dueles más allá de lo que pueda
explicar.
Quisiera poder comprenderte,
quisiera entenderte, conocerte, pelear, gritar, hablar, discutir, simplemente
platicar, ¿Qué te hace pensar que de este lado nadie te comprenderá? Cuando te
atreves a hablar me tranquilizas, mi panorama se aclara, entiendo tu sentir y concluyo que mis suposiciones sobrepasan la realidad, al menos tú realidad,
la que tanto deseo conocer.
Me aturdes, me dueles, por eso
busco alejarme y aunque estemos logrando acercarnos más, más ganas tengo de alejarme de ti.
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